América Latina se está convirtiendo en un nuevo ecosistema de tecnología emergente. La región se adapta a la transformación digital destacando incluso algunas de sus ciudades latinoamericanas como un «nuevo Silicon Valley». Este 2020 promete ser un punto de inflexión para estos centros tecnológicos emergentes con Colombia, Chile y Uruguay a la cabeza que han llamado la atención de las inversiones tecnológicas, incluso más que sus vecinos más grandes; México y Brasil.

La diferencia más crucial durante la próxima década será la existencia de presión ‘desde arriba’, detalla un artículo publicado en Verdict. Es decir, se espera que los gigantes tecnológicos (BigTech) de los Estados Unidos avancen en la región, colonizando a los actores locales. Este entorno está dando lugar a un paisaje excepcionalmente innovador de nuevas empresas tecnológicas. Esto se debe a que entienden la dirección digital del desarrollo en sus países y cómo aprovecharla.

Cómo están transformándose

Según un informe económico del Banco Mundial declaró a Colombia como líder en la regulación progresiva de negocios. El gobierno está financiando los centros de iNNPulsa y Ruta-N con el objetivo de crear una economía líder en innovación para 2025.

Mientras tanto, Uruguay fue uno de los diez primeros países en adoptar una estrategia oficial en Inteligencia Artificial. Fue sólo el segundo en América Latina en hacerlo, después de México y uniéndose a varias economías mucho más grandes. Además, recuerda el artículo, Uruguay tienen otra favorabilidad no específica del ambiente de negocios de California: Tiene una exención del 100% del impuesto sobre la renta para las exportaciones de software, lo que ha convertido a Montevideo en un centro de desarrollo de videojuegos.

En el caso de Chile destaca Start-Up Chile, una iniciativa gubernamental orientada a la tecnología que ha atraído a talentos internacionales con subvenciones de hasta 40.000 dólares. Sus visados tecnológicos permiten a los innovadores extranjeros obtener un visado en 15 días.

El talento se forma más allá de las Universidades

Aunque Colombia, Chile y Uruguay carecen de las universidades de clase mundial que fomentaron muchos talentos incipientes en Silicon Valley, ésta es otra área en la que ya se están forjando sus propios caminos.

En Colombia, por ejemplo, el rápido crecimiento de la penetración de Internet y el aumento de la asequibilidad de los dispositivos móviles está haciendo que el autoaprendizaje a través de aplicaciones móviles sea una herramienta realmente impactante. A finales de 2019 el Ministerio de Tecnologías de la Información y la Comunicación de Colombia se asoció con Coursera para ofrecer acceso gratuito a cursos de tecnología a 25.000 jóvenes colombianos ambiciosos.

Chile, por su parte, tiene una matrícula de estudios superiores a la par de los Estados Unidos. El programa de educación y financiación de la Fábrica S para mujeres fundadoras de empresas suministra a la industria tecnológica ambiciosos graduados.

La educación es también otra área donde Uruguay se desempeña favorablemente; esto es en parte gracias a la temprana adopción de la iniciativa «Un portátil por niño».

Todo apunta a que estas condiciones favorables ofrezcan a estos países un enorme potencial, remarca el artículo. Algo que les darán ‘alas’ y que deberían ser capaces de generar sus propias innovaciones únicas, incluso antes de la llegada de los gigantes tecnológicos de Silicon Valley.