Para el presidente de MAPFRE, Antonio Huertas, la entrada de actores tecnológicos al sector asegurador “será más una oportunidad que un obstáculo”.

“A medida que crezca el interés de los gigantes de la tecnología en la industria de los seguros, podremos abrir espacios de asociación y crear mayores oportunidades, afirma en entrevista  en una entrevista con strategy+business, en la que explica su visión sobre el presente y el futuro del sector asegurador, las amenazas y riesgos del mismo, la implantación de nuevas tecnologías.

Reconoce que, “obviamente, a medida que los nuevos jugadores aprenden los entresijos de la industria, querrán competir o aferrarse a alguna parte del negocio, por lo que estamos tratando de forjar canales de asociación con ellos en lugar de competir contra ellos. Trabajando en conjunto con grandes empresas de tecnología, podemos compartir aprendizajes sobre digitalización y formas de monetizar esta transformación. Si nosotros, la compañía de seguros, aportamos capital, entonces, lógicamente, tenemos que aferrarnos a aquellas actividades que generan los mayores márgenes para garantizar su viabilidad. Hay espacio para todos, y abordar el proceso con espíritu de colaboración es ahora más necesario que nunca”, subraya.

Para Huertas, las nuevas tecnologías deben ir acompasadas con la sociedad para que exista un equilibrio sostenible. Ahonda en el valor social de las empresas y los nuevos puestos de trabajo, así como la incorporación de la inteligencia artificial en el sector asegurador y en el resto de mercados o la confianza en el sector financiero, entre otros temas. Además, explica que el cambio de mentalidad y la flexibilidad son herramientas clave para acompañar esta transformación. Los servicios financieros y el valor social pueden mezclarse, dice el directivo.

En su opinión, una empresa debe ser gestionada como un sistema socioeconómico sostenible, que respete plenamente los principios éticos y los derechos sociales y humanos. El directivo combina esta convicción con una ética empresarial, basada en la experiencia comercial, técnica y financiera. “La participación en el desarrollo de proyectos tecnológicos también lo ha consolidado como promotor de tecnología empresarial de vanguardia, con la mirada puesta en las plataformas y riesgos que todas las empresas tendrán que afrontar en el transcurso de los próximos años”, señala.

Impulso a Vida: aumento y fortalecimiento de alianzas en bancaseguros

En cuanto a líneas de negocio, reafirma la alta competencia en No Vida, línea en la que “los jugadores son cada vez más grandes y los productos se están convirtiendo en mercancía, lo que hace que sea muy difícil destacar, por lo que la capacidad de innovar y desestabilizar adquiere una importancia aún mayor”. Sin embargo, apunta al aumento del negocio en el ámbito de los grandes riesgos industriales: “El negocio va en aumento. La economía continúa creciendo, lo que significa que los seguros también necesitan hacerlo, impulsados por la volatilidad, el mayor riesgo y la complejidad de las operaciones”.

“En los países emergentes, donde el gobierno desempeña un papel menor en la protección social, las pólizas de seguros de Vida, los planes de pensiones y los productos de seguros de salud tienen un gran potencial. Hemos fortalecido nuestros conocimientos, talento y habilidades en estas áreas, particularmente en Vida. Y el canal de bancaseguros es clave aquí: estamos comprometidos a aumentar y fortalecer nuestras alianzas con los bancos, aferrándonos a los socios que ya tenemos y buscando nuevos acuerdos que nos ayuden a mejorar la distribución”, recalca.

Riesgos para la industria

Sobre los riesgos para la industria, Huertas señala a la complejidad geopolítica, la falta de cohesión social, la falta de rentabilidad en el sector financiero y la perturbación social y tecnológica. Sobre este último aspecto, hace hincapié: “Si no abordamos este asunto adecuadamente, se acabará el seguro tal y como lo conocemos. Los perfiles de los consumidores y la sociedad han cambiado drásticamente, y la gente espera y demanda más de las empresas. Los jóvenes esperan que las empresas sean mucho más comprometidas, más activas socialmente y más transparentes. La economía del futuro comprenderá empresas que compitan no sólo a nivel de producto, sino también en términos de satisfacer las necesidades de las comunidades a las que sirven. Las empresas que no están a la altura de este reto o que no tienen visión desaparecerán, porque la propia evolución tecnológica de la sociedad acabará por acabar con ellas”.